No dar un palo al agua

El origen de esta famosa expresión lo encontramos en el mundo de las barcas de remos. Se decía que los marineros que no remaban “no daban un palo al agua” porque, literalmente, el remo no entraba en contacto con el agua. 

Por eso, se empezó a usar esta expresión para indicar que no estaban colaborando con el resto de remeros para desplazar el bote.

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